Maruja

Todo empieza con Maruja
Abuela Maruja no es solo un alojamiento. Es un homenaje. Una forma de conservar el calor de hogar que siempre tuvo esta casa, y de compartirlo con quien llegue. Aquí vivió Maruja, la abuela de Iria, y gracias a ella hoy este lugar sigue acogiendo con cariño, aunque sea a personas nuevas cada día.

La abuela que lo hacía todo con cariño
Maruja era de esas personas que no necesitaban decir mucho para que te sintieras bien. Lo demostraba con gestos: una merienda en la mesa, una sábana recién planchada, una sonrisa sin apuro.
Vivía en este piso, y aquí creció su nieta Iria, entre meriendas, abrazos y domingos tranquilos. Era una casa sencilla, pero llena de vida y de afecto.

Un recuerdo convertido en bienvenida
Cuando Iria heredó este piso, supo que no quería cerrarlo. Quería que siguiera vivo, acogiendo a otras personas como lo hizo Maruja durante tantos años.
Por eso lo reformó con cuidado, manteniendo su esencia: la luz, los detalles, el silencio que reconforta. Hoy, Piso Maruja es un lugar donde se respira el pasado, pero también se disfruta el presente. Una casa que no ha olvidado lo que significa cuidar.
“O que te quere ben, non che pide nada. Só che deixa sitio.”
Uxío Novoneyra

Aquí también te esperamos
Puede que vengas solo unos días, de paso o por trabajo. Pero eso no significa que no merezcas sentirte en casa.
En el piso turístico Abuela Maruja, cada huésped es recibido como si viniera a pasar unos días con la familia. Porque aunque las personas cambien, el cariño con el que se abre la puerta sigue siendo el mismo.